Clickbait

Hasta hace un tiempo, los titulares de las noticias eran titulares propiamente dichos. Títulos. Es decir: condensaban la información, la contenían en una sola frase. Eran más o menos sensacionalistas, pero informaban. El uso masivo de internet acabó con eso, y sustituyó el titular por una frase de gancho que no busca ya resumir o sublimar lo noticiado, sino provocar que el tipo que anda pasando la página con su móvil pulse sobre la noticia y la abra. Y a esto lo llaman clickbait. Una visualización más. Click. Otro éxito. Click. Prueba superada. Click.

Pero nunca acaba uno de saber cuál fue la causa y cuál el efecto, aunque a priori parezca algo de perogrullo. Primero aparecen los diarios digitales y después alguien degrada el oficio, se carga los titulares y se inventa el clickbait con una aspiración mercantilista o monetaria, con un sentido de la acumulación. Cuanto más, mejor. Cuantas más visitas, mejor. Ahí está el resultado: en el número. ¿La calidad de lo escrito? ¿El hecho de que se corresponda con la verdad? Es más: ¿la necesidad de que contenga algo real? Olvídate, todo esto se esfumó, si es que alguna vez existió. Y entonces te das cuenta de que el fenómeno de clickbait coincide con la oleada de falta de contenido, con una nada que se va extendiendo por los medios de comunicación y por el mundo en general como aquella que fue engullendo a la Fantasía de La historia interminable de Michael Ende.

Luego quizá causa y efecto no están tan claros. Puede que no es que se expandiera internet y entonces a algún iluminado se le ocurriera cargarse los rudimentos del periodismo, sustituyendo el titular por una estafa para que pinches y pinches y pinches. Puede que, al contrario, primero se diera la orden de vaciar las cabezas. Después, que esa vacuidad alcanzase los temas a tratar. Y a continuación, finalmente, que no hubiese más que empaquetar la nada. Y, claro, ¿cómo vas a titular noticias tan carentes de interés como que no sé quién se ha hecho una foto no sé dónde o que un supuesto experto te habla de las diez cosas imprescindibles que has de saber de la sandía?

Causas y efectos. Primero, la orden de desarmar intelectualmente a la población. Segundo, etiquetar ese vacío con titulares que, sí, buscan el click, pero que tampoco pueden ser muy distintos, ya que están condensando de forma estúpida a la misma estupidez. Se pueden buscar titulares para una mentira: eso fue siempre el periodismo. Pero, ¿para la mente en blanco? Efectivamente, estaríamos pasando de la era de las mentiras a la era de la pura zombificación. Aquí siempre se ha dicho: el sistema, cada vez más putrefacto, precisa gobernantes en consonancia con esa putrefacción, pero también medios de comunicación y propagandistas al uso.

Causas y efectos: o sea, que no es que te nombren presidente y luego te espíen por el móvil, sino que te espían, constatan tu vileza y, entonces, cuando ya cuentan con elementos de control, te ponen de presidente. El método nos va sonando, ¿verdad? Pues eso. Click.


Publicado

en

por

Etiquetas: