A incendiar

Que venga Anselmo. Que venga YA. ¡Inmediatamente!

Y fuera se escucha cierto jaleo que acaba con dos golpes en la puerta del despacho, tímidos, nerviosos. Viene blanco el tal Anselmo, colocándose la corbata y ajustándose el pin de colorines mientras procura que no se le caigan los muchos dosieres y carpetas que sujeta.

Siéntate, Anselmo, calamidad. ¿Qué te dije el primer día?

Y el pobre chico, con un hilo de voz, apenas acierta a balbucear.

Siéntate, coño, te he dicho. Es la última vez que te digo que aquí lo más importante es la organización. Tenemos mucho trabajo y, aunque parecen tareas distintas, todo sirve al mismo propósito. Deja los papeles y atiende. Mírame. Acabo de ver que te has confundido de partida. El presupuesto destinado a los movimientos ecologistas para que hagan propaganda lo has marcado en el apartado que va a los contratados para que incendien los campos.

Anselmo no contesta, hace amago de rebuscar en los papeles, no sabe cómo puede haber ocurrido algo así.

Que dejes los papeles, joder. Mira, muchacho, si quieres vivir de esto, como muchos llevamos viviendo toda la vida, y mal no nos ha ido, no tienes que hacer mucho, pero sí tener clara la organización. Nos limitamos a obedecer. No hacemos preguntas. Nunca cuestionamos nada. Y no nos equivocamos jamás en estos detalles. ¿Entendido?

Anselmo asiente rápido, incapaz de articular palabra, mientras aprieta los labios.

A ver, ve confirmándome que los protocolos están en marcha.

Y el obediente secretario irá confirmando punto por punto las preguntas del jefe.

¿Incendios activados por toda España? ¿Pagos al día para que mientras tanto los políticos se enmarañen en discusiones sobre competencias? ¿Ruedas de prensa previstas para aparecer cuando todo haya terminado y echarle la culpa al cambio climático? Que no se olviden de decir «emergencia climática», que es la moda. ¿Mordidas para que los tertulianos apoyen la versión oficial? ¿Aprobadas leyes absurdas encaminadas a dividir al populacho? ¿Subcontratados y bots en las redes listos para atacar a quienes se atrevan a denunciar que los incendios son provocados? ¿Contratos con las fotovoltaicas, con los centros de datos y con las empresas que se van a quedar los terrenos arrasados? ¿Fumigación de agosto para elevar las temperaturas y secar más el entorno, que así arde todo mejor? ¿Euro digital? ¿Guionistas listos para ofrecer alguna polémica artificial que los entretenga, mientras que nuestros políticos a sueldo van saliendo indemnes de la corrupción en la que les permitimos incurrir?

Así me gusta. Pues venga. Que acaben de arrasarlo todo hoy, que quiero descansar el fin de semana. Y ponte bien el pin de la Agenda 2030, Anselmo, que en los detalles está la diferencia. Y alégrate, coño, que esto está saliendo según lo previsto. Pero no te me despistes más, que sabes que, como tú, tengo a doscientos pardillos deseando ocupar tu puesto. Hala. A incendiar.


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