LotoCorrupción

Me llama Paco, que tuvo la idea del siglo. Como sabe que ando más liado que la pata de un romano, me informa rápidamente de unos cuantos titulares. Lo de Zapatero. Lo de que Hacienda tiene que devolverle a Shakira. El dato de que las petroleras europeas están ganando un 56% más a causa de la guerra de Israel y EEUU en Irán. Y no sé cuántas cosas más de parecido cariz.

Pero Paco, coño, no me digas que vas a darme la turra con esos asuntos. Si quisiera tragarme esa basura, encendería la tele. ¿Tú sabes lo que nos ha costado, en la tertulia, que no se hable de eso? ¡Si hasta hemos tenido que debatir sobre física, sobre la naturaleza de la luz! –rigurosamente cierto–.

Que no, carajo, me responde. Lo que quiere decirme es que, reflexionando sobre tal actualidad, a él se le ocurrió una idea que le pareció genial y que nos iba a sacar de pobres. La LotoCorrupción. Consiste en una modalidad de apuestas donde se juega a adivinar hasta qué punto está podrido el sistema. Cuanto más aciertes, más ganas. Obviamente, con jugadas osadas. Por ejemplo, con lo de ZP, la LotoCorrupción brinda una serie de opciones con sus respectivas cotizaciones.

La opción de que ZP sea absuelto y de que todo quede en un mero escándalo mediático. Se paga muy poco por esto. Ya sabemos, dice él, que es lo que va a ocurrir, por mucho que haya robado, delinquido, formado organización criminal o incurrido en falsedad documental o lo que sea por lo que le estén imputando. La LotoCorrupción parte del hecho, lógicamente, de que son todos corruptos hasta la médula. Lo que realmente cotiza es saber por qué sale esto ahora a las portadas y al debate público. Se paga 2 a 1 que el objetivo es forzar a Sánchez a elecciones anticipadas, haciendo creer así que los alcaldes y los capos regionales temen un descenso del apoyo por culpa del presidente. La cuota, a su vez, de que en unos comicios generales vuelvan a dar por ganador al tal Sánchez después del teatrito de las urnas –se pueden cruzar apuestas– sube a 4 a 1. Eso ya va siendo serio.

La LotoCorrupción también te ofrece tres estrellas asociadas a cada caso. En cada estrella, introduces un nombre que creas que va a verse involucrado en el escándalo en cuestión. En lo de ZP: ¿Espinete, un jefe de Estado, un pez gordo del IBEX? Los nombres estrellados ofrecen barra libre, es una respuesta abierta. Y cuanto más sorprendente sea el acierto, más cobras. En este caso, sólo se paga fuerte lo de Espinete.

La LotoCorrupción te permite cobrar el reintegro, salvando así lo invertido, si presentas un carnet de afiliado a cualquier partido político –tuyo o de un un familiar directo de hasta tercer grado–. Porque entonces, lo que hayas jugado se le cobrará a tu vecino, especialmente si es autónomo, para poder reingresártelo a ti.

¿Qué te parece la idea?, me pregunta Paco.

Puede funcionar, le digo. La gente está muy aburrida y siente un vacío enorme: estos vicios compulsivos siempre sirven para tapar hasta el día siguiente el absurdo vital.

Pero Paco se entristece. Y me cuenta que no ha podido ser. Que fue a registrar la LotoCorrupción, pero no le han concedido la patente. Como respuesta, ha recibido una carta oficial de Loterías y Apuestas del Estado diciéndole que todo esto ya está inventado. Y, para demostrarlo, le han incluido en el sobre que le han remitido un ejemplar de la Constitución de 1978.


Publicado

en

por

Etiquetas: